viernes, 26 de abril de 2013

El Secreto, Capitulo I



I

La aristocrática y altiva condesita de Alamar denotaba gran impaciencia en su bellísimo semblante, cuando alguien abrió de pronto la puerta de su alcoba.
_ Te estás volviendo vieja, Yaya. Es increíble lo que me has hecho esperar.
Su voz de acordes musicales, era prontamente desfigurada por un altivo orgullo.
_ Mi niña se impacienta mucho. Pero las cosas cuando se hacen bien, requieren su tiempo.
_Demasiado tiempo en esta ocasión._ Y su voz sonó imperiosa al inquirir: _Vamos, ¿Ha qué estás esperando para decirme lo que averiguaste?
_ Llegó la hora en que mi niña tendrá que empezar la lucha por su independencia. Alberto de Mendizábal está en el despacho de tu padrino.
_ Si no averiguaste otra cosa… eso no es ningún indicio. Son muchas las veces que Alberto, entra en el despacho de mi tío, Yaya.
La vieja Yaya, se alisó una imaginaria arruga en su negra falda de raso y después con fingida indiferencia, esperó en los maravillosos iris verdes, el efecto de sus palabras.
_ Pero no creo que nunca hablaran como hoy, de a cuánto ascendía tu dote mi niña…
_ ¡Yaya!
_ ¡Ay, Señor, a cuanto me obliga el cariño!
_ ¿Entraste en el despacho Yaya?_ sus ojos interrogaban lo mismo que su voz.
_Claro que si, ya te dije que había hecho las cosas bien.
_ Eres un ángel, Yaya.
Y efusiva, besó ruidosamente las ya arrugadas mejillas de la vieja ama, que la adoraba.
_ ¿Un ángel? ¡Bah!_ Fingió un enojo que no sentía al decirlo_, ¿Sabes, niña, que por satisfacer tu curiosidad cometí un acto que a otro miembro del servicio le habría costado el despido? Entrar en el despacho, ahí es nada.
_ Ello demuestra lo muchísimo que me quieres. Y en cuanto a despedirte, tú sabes que no eres una doncella a la que se puede despedir así como así.
 _ Claro que lo sé. Llevo muchos años en este palacio niña.
_ ¿Muchos? ¿Cuántos?_ sonrió zalamera, ya que sabía que si la quería ver enfadada, nada mejor que preguntarle por su edad.
_ ¿Ya se acabó toda tu impaciencia por saber lo que me hiciste ir a averiguar?
La joven sonrió por el pequeño enfado que el ama fingía y dijo:
_ Claro que no. Es de mucha importancia para mí saber si mi padrino tomó en consideración mi negativa a casarme con ese hombre o si, por el contrario…
_ Por lo que decían ten la seguridad de que no.
_ ¿Qué decían Yaya?
_ Cuando yo entré con el mayor sigilo, hablaban de tu dote y del palacio que tu difunto padre te dejó en Madrid. Decían que sería necesaria alguna modificación, si pensabais quedaros a vivir en la Corte.
_ ¿Eso decían? Pues entonces, sabrá mi padrino que Luana de Aranda y Cortés no es Ana María. Le dije que no me casaría con ese viejo y él no podrá quebrantar mi voluntad.
_Alberto de Mendizábal no es ningún viejo, niña.
_ ¿Qué no? Yaya por favor, que yo no había nacido aún cuando él ya frecuentaba saraos en la Villa.
_ Un hombre, como el, a pesar de la edad que os separa, no es viejo. Por el contrario, es cuando más comprende la delicadeza de una mujer y cuando…
_ No te esfuerces en ponderarle, ama _ la atajó presurosa_. Tengo decidido no entregar mi juventud a ese cretino. Y nada me hará cambiar._ Sus ojos de un verde esmeralda, se hicieron soñadores al continuar: _ Tengo mi teoría sobre el amor. Pienso amar y que me amen locamente, y en el marqués sé que no encontraré nada de lo que pido a la vida. Soy lo bastante hermosa para esperar algo más que el corazón de un hombre, que habrá dejado muchos trocitos en devaneos. ¿A cuantas damas habrá amado y olvidado el apuesto marqués de Tornellá?
_ ¡Luana!
_ ¿Crees, por ventura, que no será así? ¿Por qué Hernán de Alamar, elegiría a ese sujeto para unirle a mi vida y hacerle mi esposo?.
_ Siempre les unió una gran amistad _ respondió el ama.
 _ Eso no es ningún motivo para que sea el esposo de su hijastra. Siempre me sometí a sus deseos, pero ahora pienso defender lo que es de mi propia incumbencia, la realización de mis sueños. Tengo diecinueve años, soy bonita…
 Luana vio el gesto burlón de la Yaya, y preguntó, con cómico enfado;
_ ¿Acaso no lo soy?
 La anciana la contempló. Primero detuvo su mirada en la preciosa figura esbelta y graciosa, después, sus ojillos llenos de recuerdos miraron el encantador rostro, su negro cabello, cuyos rizos aprisionaba con una gran lazada de color rojo, sus ojos, unos ojos que los trovadores, en sus estrofas , hubiesen calificado de maravillosos y únicos.
     La condesita de Alamar esperaba el fallo al detenido examen del ama. La admiración que leyó en los vivaces y ajados ojos la dejó satisfecha.
_ Eres muy hermosa, mi niña, Cuando el amor llame a tu corazón, ten cuidado a quién entregas el tesoro de tu alma, porque sólo la vieja ama, sabe lo que hay tras esa altivez y ese aparente orgullo.
_ ¿Tú crees que seré amada con loca pasión?
_ Yo no se adivinar, como los hechiceros, el porvenir de nadie. Pero estoy segura que amarás y serás amada como tú deseas… Lo contrario sería un desatino.
    La llamada del “gong” anunciando que la cena estaba servida cortó la conversación.
    Luana se acercó presurosa a la gran luna de su tocador y retocó brevemente su peinado y su rojo vestido de bordada muselina.
    Al cerrarse tras ella la puerta de sus lujosos aposentos, dejó de ser la muchachita que sueña con el amor y se enfundo con su personalidad de altiva damisela, que miraba a todos con el orgullo que le daba el haber nacido en tan alta cuna.

*  *  *  *  *

5 comentarios:

  1. ¡Hola, Jota!

    Me ha alegrado ver esta entrada, pensé que esperaría más para empezar a leer tu historia y qué gusto que no ha sido así.

    Tu forma de narrar es preciosa, y me he sentido transportada a la época en que ocurre todo. Veo que Luana es un personaje que se hace querer, pero según la conoces, o eso me ha parecido. Quizá su altivez se preste a error, pero como pones en el último párrafo, no deja de ser una jovencita que sueña con el amor. Me pregunto qué le tendrá deparado el destino.

    Un placer leerte y estaré atenta a la continuación.

    Besos.

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  2. Ya me vas a dejar enganchada! Espero que Luana consiga su propósito de no casarse con quien no quiere. Así que tendré que estar muy atenta a la continuación de esta historia. Me ha gustado mucho, sobre todo, porque como dice Aglaia, has conseguido que nos transportemos a la época en que se desarrolla la historia. Ha sido muy fácil visualizar toda la escena.
    Besotes!!!

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  3. Esto es como un SAL... Pero de literatura... así que a versi se da usted prisa en subir tooooodos los objetivos :-)
    Besotes

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  4. Hola Jota, tarde pero seguro. Ahora ansiosa de saber como sigue.
    Besos

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  5. Me has atrapado, picaruela!! ja ja... Qué bien relatado... sigo con el segundo... Bss

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Un verdadero amigo es alguien capaz de tocar tu corazón desde el otro lado del mundo.